El tatuaje, la piel como lienzo, lineas y colores sobre una superficie cambiante, versátil, imperfecta y mortal. Lineas y colores, o solo líneas, o solo grises, tantas maneras de verlo y de sentirlo. Representaciones de momentos pasados, recientes o esperados, o simplemente el resultado de una noche de rebeldía contra la autoridad paterna, que, por poco significativa, es de la que más probablemente te arrepientas. Arte antiguo, milenario, primitivo, cargado de un gran poder simbólico, de belleza, de dolor.
Esto y mucho más es un tatuaje, pero,¿ por qué hacerse un tatuaje?,¿ por qué razón dejarse inyectar tinta dentro de la epidermis de modo que ni el sol pueda borrarla?. Muchos, como mencioné, son presa de un instante de rebeldía, que por rebelde no mide consecuencias, ni toma precauciones, ni busca lugares ni personas adecuadas y terminan con un adefesio estampado en su piel, de modo que la próxima vez que se sienta rebelde lo va pensar. Otros pensamos que la vida deja marcas, profundas e imborrables, como un tatuaje ( excepto que quiera pasar horas en una tortuosa sesión de borrado láser) y decidimos hacer aun más imborrable el momento marcándonos también la piel, ¿masoquismo? ¿prevención ante la posibilidad de cometer una nueva estupidez? yo diría catarsis, el poder del arte de ayudarnos a ver diferentes las cosas y convertir un dolor en arte, en lo sublime, en lo liberador del color y las líneas, de modo que de tanto verlo pronto deja de importar la razón y queda el arte, el bello resultado del dolor. Otra razón es el arte mismo, decorar el cuerpo, llenar la piel de los más variados diseños solo por el placer de contemplarlos, de exhibirlos cual pavo real. Sea cual sea la razón es un arte que merece nuestra admiración, no solo por el dolor, o por el significado, sino porque muchos son verdaderas obras de arte, otras, mejor no acordarse.

Hola, vengo a conocer tu blog, Espero seguir pasando. Tambien te invito a que conozcas el mío, quizá allá encuentres algo que te guste.
ResponderEliminarSaludos,
Jacob